El stock parado es la plata que ya gastaste, está en tu depósito y todavía no volvió. No figura como pérdida en ningún resumen —contablemente vale lo que pagaste— y por eso convive tranquila con un negocio que factura bien, hasta el día en que no te alcanza para pagarle al proveedor. Esta guía explica cómo medirla, cuánto cuesta tenerla y qué hacer con ella.
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Por qué la mercadería quieta no parece un problema
Cuando comprás, no perdés plata: la cambiás de forma. Los pesos que estaban en la caja pasan a estar en una caja de cartón. El balance no se inmuta. Lo que cambia es que esa plata dejó de estar disponible, y esa indisponibilidad tiene un precio que no aparece en ninguna factura.
El precio es simple de calcular: es lo que te cuesta a vos conseguir plata. Si tenés dos millones frenados y tu descubierto está al 40% anual, ese stock te cuesta ochocientos mil pesos por año. Si no usás descubierto pero le pagás al proveedor a treinta días con recargo, el recargo es tu tasa. Si no debés nada, es lo que esa plata rendiría en el banco. Alguna de las tres siempre aplica.
Cómo medir cuánto tenés inmovilizado
Hacen falta tres números y ninguno exige un sistema: el valor de tu stock a costo, cuánto vendés por mes y tu margen bruto. Con eso salen las dos medidas que importan.
La primera son los días de stock: cuántos días tardarías en vender todo lo que tenés si dejaras de comprar hoy. Se calcula dividiendo el valor del stock por el costo de lo que vendés en un día. La segunda es la rotación, que es el mismo dato al revés: cuántas veces por año se renueva tu depósito entero.
El error más común es dividir el stock por las ventas. No da, porque el stock está valuado a costo y las ventas incluyen tu margen. Si vendés cuatro millones con 35% de margen, lo que salió te costó dos millones seiscientos. Dividir por cuatro millones da una rotación inventada, siempre mejor que la real. La fórmula correcta y los errores que la arruinan están desarrollados en la calculadora, que hace la conversión sola.
El promedio esconde el problema
Un negocio puede tener una rotación general razonable y aun así tener una quinta parte del capital congelada en un rincón. El promedio la tapa: los productos que vuelan compensan en el número a los que no se mueven, y el total queda presentable.
Por eso conviene calcular dos veces. Una con todo, y otra sacando lo que hace seis meses que no se vende. La diferencia entre esas dos rotaciones es exactamente el tamaño del problema. Cuando el stock sano rota el doble que el total, ya sabés que no tenés un problema de ventas: tenés una parte del depósito que no participa.
Cuánto es demasiado
No hay un número universal y desconfiá de quien te lo dé: un kiosco y una ferretería no se parecen en nada. Un rubro de consumo diario mide su stock en días; uno de repuestos, en meses, y está bien que así sea porque el cliente que necesita la pieza rara la necesita hoy.
Lo que sí es general es la tendencia propia. Si el mes pasado tenías setenta días de stock y hoy tenés ciento veinte con las mismas ventas, estás comprando más rápido de lo que vendés, y eso es cierto en cualquier rubro. La comparación que sirve es contra vos mismo hace tres meses, no contra un promedio de internet.
Qué hacer con lo que ya está parado
Lo primero es separarlo físicamente. Mientras la mercadería quieta esté mezclada con la que se vende, no la vas a ver y no la vas a decidir. Ponerla junta, en un solo lugar, convierte un problema abstracto en una pila que se puede mirar.
Lo segundo es ordenar por plata, no por bultos. Doscientas unidades de algo barato molestan a la vista y no mueven la aguja; quince unidades de algo caro pueden ser la mitad del problema y estar en un estante que nadie mira. La lista de lo que más plata te tiene frenada casi nunca coincide con la de lo que más te llama la atención al entrar al depósito.
Lo tercero es decidir el precio. Y acá la cuenta que la mayoría no hace es la del costo de esperar: si esa plata te cuesta 40% al año, aguantar doce meses para vender al precio de lista puede salir más caro que rematar hoy al 70%. El costo ya lo pagaste cuando compraste; lo único que estás decidiendo hoy es cuánto recuperás.
Hacé la cuenta con tus números
Tengo mercadería que no vendo y no sé cuánta plata es
Calculadora de stock parado. Cuánta plata tenés inmovilizada y qué productos concentran el problema.
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Y lo más importante: que no vuelva a pasar
Liquidar resuelve el episodio, no la causa. El stock parado casi nunca se compró mal una sola vez: se repuso por costumbre, mirando lo que faltaba en el estante en vez de lo que se vendió de verdad. Un negocio que no revisa la rotación antes de comprar vuelve a llenarse en un año, con productos distintos.
La disciplina mínima es una revisión mensual, siempre con el mismo corte de días, y mirar el listado de lo que no se movió antes de armar el próximo pedido. Es media hora por mes y es lo único que separa un depósito que se limpia solo de uno que se limpia a los golpes cada dos años.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto conviene revisar el stock parado?
Una vez por mes alcanza, y lo importante es que sea siempre con el mismo criterio de días para poder comparar. Revisarlo sólo cuando falta plata es tarde: para entonces la única salida es rematar.
¿El stock parado se puede descontar de ganancias?
El tratamiento impositivo de la mercadería obsoleta lo define tu contador según tu situación, y no es una cuenta que convenga hacer por internet. Lo que sí podés hacer solo es la cuenta financiera: cuánta plata tenés ahí y cuánto te cuesta por año.
¿Sirve regalar el stock muerto en vez de liquidarlo?
A veces sí, sobre todo cuando ocupa lugar que necesitás para mercadería que rota. Si el producto ya no tiene salida a ningún precio, lo que estás recuperando no es plata: es espacio y atención, que también valen.
Medí el tuyo
Con el valor de tu stock, tus ventas del mes y tu margen ya se puede calcular. La calculadora de stock parado hace las tres cuentas, te dice cuánto te cuesta por año y te deja cargar producto por producto para ver cuáles concentran la plata. Es gratis, no pide registro y los números no salen de tu navegador.
Si además querés ver qué se te va en cada venta —comisiones, IVA sobre la comisión y el costo de esperar la acreditación— eso lo mide la calculadora del costo de vender en cuotas.
Todo el tema, en detalle
Cada pieza de esta cuenta está desarrollada aparte, porque cada una se decide en un momento distinto:
- Cómo calcular la rotación de inventario sin inflar el número — la fórmula, el error de dividir por las ventas y cómo pasar de rotación a días.
- ¿Cuántos días de stock conviene tener? — cómo construir tu número en vez de copiar un promedio ajeno.
- Cómo detectar los productos que no se venden — tres formas de encontrarlos, incluso sin sistema de gestión.
- Baja rotación y stock muerto no son lo mismo — se distinguen con un dato y se tratan al revés.
- ¿Conviene liquidar el stock que no sale? — la cuenta del costo de esperar, y cómo liquidar sin romper tu lista de precios.
- Análisis ABC de inventario — los pocos productos que concentran la mayor parte de tu capital.
- Cuánto comprar para no volver a llenarte — las cuatro trampas que llenan un depósito y qué mirar antes de cada pedido.
Si el problema se repite todos los años
Una cuenta te dice cuánto tenés frenado. No te dice por qué se frenó, y eso casi nunca es un producto: es que las compras se deciden de memoria, que nadie mira la rotación hasta que falta plata para pagarle al proveedor, y que el dato vive en la cabeza del dueño en vez de estar a la vista. En Resolvia armamos sistemas para que ese número esté siempre visible y la decisión de comprar deje de depender de la memoria.
¿Seguís sin saber qué producto te frena la plata?
Contanos cómo llevás hoy el stock y lo miramos con tus números.
Escribinos por WhatsAppTe contesta César, al +54 9 2966 21-8073. Sin compromiso.César OchoaFundador de ResolviaEscribe en Resolvia sobre cómo ordenar un negocio con números y sistemas. Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina.
