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  • Calculadora de stock parado: cuánto capital tenés frenado

    Hay una plata que no aparece en ningún resumen: la que ya gastaste, está en tu depósito y todavía no volvió. Esta calculadora te dice cuánta es, cuánto te cuesta tenerla ahí quieta y qué conviene hacer con ella. Es gratis, no pide registro y tus números no salen de tu navegador.

    Calculadora de stock parado

    Poné el valor de tu stock a costo, cuánto vendés por mes y qué parte hace medio año que no se mueve. Abajo aparece el diagnóstico, los escenarios de liquidación y, si cargás productos, cuáles concentran la plata frenada.

    Resolvia · Herramientas
    Plata parada en stock

    Plata tuya congelada en mercadería que no rota

    $2.000.000
    el 25% de tu stock

    Cómo está repartido tu stock

    Stock que rota
    Stock parado
    Te cuesta por año tenerlo ahí

    Qué pasa si hacés algo

    Producto por producto — opcional, pero es donde aparece la plata

    Cargá los que más te preocupan (deslizá la tabla para verla entera). Con el costo, cuántas unidades tenés y cuántas vendiste en los últimos 3 meses alcanza.

    Producto Costo unit. Stock Vend. 90d Días Plata frenada

    Tu diagnóstico

    Esta cuenta mide una parte del problema. Te dice cuánta plata tenés frenada, no por qué se frenó. Eso casi nunca es un producto: es que las compras se deciden de memoria, que nadie mira la rotación hasta que falta plata, y que el dato vive en la cabeza del dueño.

    Conocer Resolvia
    Cómo se calcula, y qué no está incluido

    Días de stock = valor del stock ÷ (costo de lo que vendés por día). El costo de lo que vendés sale de tus ventas menos tu margen bruto: si vendés $4.000.000 con 35% de margen, tu costo de venta es $2.600.000 al mes.

    Costo de tener la plata parada = valor parado × tu costo del dinero anual. Es lo mínimo: es sólo el costo de que esa plata no esté disponible.

    Días por producto = unidades que tenés ÷ (unidades vendidas en 3 meses ÷ 90). Si vendiste 0 en 3 meses, no hay días que calcular: está muerto.

    Qué NO está incluido, y conviene tenerlo presente porque empeora el número, nunca lo mejora: el lugar que ocupa esa mercadería, lo que se rompe o se vence, lo que se desactualiza y hay que rematar más barato, y el tiempo que se pierde contándola y moviéndola. Tampoco incluye impuestos: ésta es una cuenta de tu plata, no una liquidación.

    Ningún dato viene de afuera. El costo del dinero lo ponés vos, porque el tuyo es el que vale y cambia todo el tiempo. Esta herramienta no consulta ninguna tasa ni la supone.

    Tus números no salen de tu teléfono. Se guardan sólo en tu navegador si apretás «Guardar mis números», y se borran cuando vos querés.

    Por qué el stock parado no aparece como pérdida

    Cuando comprás mercadería no perdés plata: la cambiás de forma. Los pesos que estaban en la caja pasan a estar en una caja de cartón. Contablemente vale lo mismo, y por eso el stock parado no figura en ningún lado como problema hasta que un día no te alcanza para pagarle al proveedor.

    El costo aparece igual, sólo que en otro renglón. Si tenés dos millones inmovilizados y tu plata cuesta 40% al año, ese stock te está costando ochocientos mil pesos por año en intereses que pagás o en rendimiento que resignás. Y esa es la cuenta conservadora: no incluye el lugar que ocupa, ni lo que se rompe, ni lo que dentro de un año vas a tener que rematar a mitad de precio porque quedó fuera de temporada.

    Qué mira esta calculadora, en concreto

    Tres números y una división. El primero es cuánta plata tenés inmovilizada. El segundo son tus días de stock: cuántos días tardarías en vender todo lo que tenés si dejaras de comprar. Se calcula dividiendo el valor del stock por el costo de lo que vendés en un día, y es el número que más rápido delata un depósito inflado.

    El tercero es el reparto. Un negocio puede tener buena rotación general y aun así tener una quinta parte del capital congelada en un rincón, tapada por los productos que sí se venden. Por eso la herramienta separa lo que rota de lo que no, y calcula la rotación del stock sano por separado: casi siempre es mucho mejor que la del total, y esa diferencia es exactamente el tamaño del problema.

    El error de comparar contra las ventas

    La cuenta que casi todos hacen mal es dividir el stock por las ventas. No da: el stock está valuado a lo que te costó y las ventas incluyen tu margen. Si vendés cuatro millones con 35% de margen, la mercadería que salió te costó dos millones seiscientos, no cuatro millones. Comparar contra el número equivocado da una rotación inventada, y siempre para mejor. Por eso la herramienta te pide el margen: para convertir tus ventas en costo antes de dividir.

    Producto por producto es donde aparece la plata

    El total sirve para saber si tenés un problema. Para hacer algo hay que bajar al producto. En la tabla cargás lo que te costó cada uno, cuántas unidades tenés y cuántas vendiste en los últimos noventa días, y la herramienta ordena por plata frenada, no por cantidad de unidades.

    Esa distinción importa más de lo que parece. Doscientas unidades de algo barato que no rota molestan a la vista y no mueven la aguja; quince unidades de algo caro que no se vende pueden ser la mitad del problema y estar en un estante que nadie mira. La lista de los que más plata te tienen frenada casi nunca coincide con la lista de lo que más te llama la atención cuando entrás al depósito.

    Qué no está incluido

    Todo lo que falta empeora el número, nunca lo mejora, y conviene tenerlo presente cuando decidas: el metro cuadrado que ocupa la mercadería quieta, lo que se vence o se daña, lo que se desactualiza y hay que liquidar más barato el año que viene, y el tiempo que se pierde contándola, moviéndola y buscando entre ella.

    Tampoco hay impuestos en esta cuenta. Es una cuenta de tu plata, no una liquidación fiscal: sirve para decidir qué hacés con el depósito, no para presentar en ningún lado.

    De dónde salen los datos

    De ninguna parte: los ponés vos. El costo del dinero es el que más cambia y el que más mueve el resultado, así que la herramienta no supone ninguno. El tuyo puede ser la tasa de tu descubierto, lo que te cobra el proveedor por pagarle a treinta días en vez de al contado, o lo que rendiría esa plata en tu banco. Cualquiera de los tres sirve, mientras sea el tuyo.

    Preguntas frecuentes

    ¿A partir de cuántos días de stock hay que preocuparse?

    Depende del rubro y no hay un número único, pero el mecanismo sí es general: cuantos más días de stock tenés, más plata inmovilizada por peso vendido. Un kiosco y una ferretería no se parecen en nada. Lo que sí conviene mirar en cualquier rubro es la tendencia propia: si el mes pasado tenías setenta días y hoy tenés ciento veinte con las mismas ventas, estás comprando más rápido de lo que vendés.

    ¿Conviene liquidar barato o esperar a vender al precio de lista?

    La herramienta te lo muestra como comparación, porque la respuesta cambia con tus números. Lo que casi siempre pesa más de lo que la gente cree es el costo de esperar: si esa plata te cuesta 40% al año, aguantar doce meses para vender al precio entero puede salir más caro que rematar hoy al 70%.

    ¿Qué cuenta como stock parado?

    La herramienta usa seis meses sin movimiento como referencia, pero el corte es tuyo. En rubros de rotación rápida treinta días sin vender ya es una señal; en rubros de rotación lenta, noventa. Lo importante es que el corte sea siempre el mismo, para poder comparar un mes contra otro.

    ¿Mis números quedan guardados en algún servidor?

    No. La calculadora funciona entera en tu navegador y no manda nada a ningún lado. Si apretás «Guardar mis números» se guardan en tu propio dispositivo, y podés borrarlos limpiando los datos del sitio.

    Seguir la cuenta

    La mecánica completa —por qué la mercadería quieta no aparece como pérdida, cómo se mide, cuánto es demasiado y qué hacer con lo que ya está frenado— está en la guía de plata inmovilizada en stock.

    Si lo que te preocupa es la plata que se va en cada venta y no la que está quieta, la otra cara de la misma moneda es la calculadora del costo real de vender en cuotas: comisiones, IVA sobre la comisión y lo que cuesta esperar la acreditación.

    Y si el número que te falta es cuánto tenés que vender para cubrir los gastos fijos antes de empezar a ganar, eso lo resuelve la calculadora de punto de equilibrio.

    ¿Querés saber qué productos soltar primero?

    En un diagnóstico de 45 minutos miramos tu inventario real y salimos con el orden: qué productos tienen la plata más frenada y cuáles conviene tocar primero. Es gratis, y si la respuesta es «esto lo resolvés vos revisando el listado una vez por mes», te lo decimos igual.

    Pedir el diagnóstico gratuito

  • Cuánto te cuesta responder tarde: simulador con tus números

    Todo el mundo sabe que conviene contestar rápido. Lo que casi nadie sabe es cuánto cuesta responder tarde en su propio negocio, con sus propios números. Y mientras sea una intuición y no una cifra, siempre va a perder contra lo urgente del día.

    Te cuesta por año —
    Por mes—
    Ventas que se pierden por mes—
    Cada consulta que dejás enfriar vale—
    Tus propios números, puestos uno al lado del otro
    Rápido
    —
    Tarde
    —
    Si contestaras siempre rápido—
    Bajando la tardanza a la mitad—
    Equivale a conseguir—

    Esta herramienta no te dice cuánto se pierde. Te lo preguntá a vos

    Hay muchos artículos con estadísticas sobre velocidad de respuesta y conversión. Casi todas vienen de mercados que no son el tuyo, con productos que no son el tuyo. Así que acá no se usa ninguna.

    La herramienta te pregunta dos cosas que ya sabés aunque nunca las hayas escrito: de cada diez consultas que contestás en minutos, cuántas terminan en venta; y de cada diez que contestás al día siguiente, cuántas. La diferencia entre esos dos números es el valor de tu velocidad, y es tuya, no prestada de nadie.

    Si nunca lo mediste, poné tu mejor estimación. Va a ser más precisa que cualquier promedio ajeno, y el orden de magnitud alcanza para tomar la decisión.

    Por qué la tardanza cuesta más de lo que parece

    La cuenta es simple: consultas que llegan tarde × la diferencia de cierre × lo que deja una venta. Pero tiene dos multiplicadores que la vuelven grande.

    Se paga todos los meses. No es una venta perdida: es un porcentaje de todas las consultas, todos los meses, para siempre. Por eso conviene mirarlo por año.

    La consulta ya estaba paga. Si llegó por publicidad, por recomendación o por tu web, ya gastaste para conseguirla. Perderla por tardar es tirar dos veces: el costo de traerla y el margen que iba a dejar.

    Si tu diferencia de cierre es…Cada consulta que enfriás cuesta, con $25.000 de margen…Sobre 48 consultas tardías al mes…
    1 de cada 10$2.500$120.000 al mes
    2 de cada 10$5.000$240.000 al mes
    3 de cada 10$7.500$360.000 al mes
    4 de cada 10$10.000$480.000 al mes

    Fijate que la fila del medio, que es la más común, ya son casi cuatro millones y medio por año. No hace falta un caso extremo para que la cifra sea seria.

    El problema no es la velocidad: es la disponibilidad

    Casi nadie contesta tarde por desidia. Contesta tarde porque estaba atendiendo a otro cliente, manejando, o durmiendo. Las consultas no llegan en horario de oficina y una persona no puede estar disponible siempre.

    Por eso «contestá más rápido» no es un plan. Los planes que funcionan son tres:

    Que la primera respuesta no dependa de vos. Aunque sea para decir «lo veo en un rato», recibir algo cambia el estado de la conversación. El que recibe una respuesta espera; el que no recibe nada busca a otro.

    Que las preguntas repetidas se contesten solas. Precio, horario, si hay stock, cómo se llega. Suelen ser la mayoría de los mensajes y ninguna necesita tu criterio.

    Que lo que sí necesita tu criterio te llegue marcado. El problema no es responder: es no distinguir la consulta que vale de las quince que no.

    Eso es exactamente lo que mira por qué no te responden en WhatsApp, desde el otro lado de la conversación.

    Lo que esta cuenta no ve

    No mide el boca a boca. El que no te contestó a tiempo no sólo no compra: a veces lo cuenta. Eso no entra en ningún número.

    Supone que las consultas son parecidas. Si la mitad son curiosos y la otra mitad compradores serios, el promedio esconde que perdés sobre todo a los que sabían lo que querían — que suelen ser los que menos esperan.

    Usa margen, no facturación. Poné lo que realmente te deja una venta. Si no lo tenés claro, la calculadora de precio de venta y margen real lo resuelve primero.

    Medir antes de automatizar

    Hay una tentación evidente acá, y conviene resistirla: poner un bot porque sí. Si tu diferencia de cierre es chica, o si recibís ocho consultas por mes, automatizar la respuesta no te va a cambiar el año y sí te va a costar tiempo.

    Un negocio que sabe pensar hace esta cuenta antes, no después. Primero se mide, después se decide, y recién al final se automatiza — la misma secuencia que en cuánto perdés al día haciendo lo que un sistema podría hacer por vos.

    ¿Querés ver el número de tu negocio?

    En un diagnóstico de 45 minutos miramos tus consultas reales, cuántas llegan fuera de horario y qué parte se podría resolver sin vos. Es gratis, y si la respuesta es «con este volumen no te conviene automatizar», te lo decimos igual.

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  • Cuánto te cuesta de verdad vender en cuotas sin interés (calculadora)

    Vendés en cuotas sin interés y pensás que sólo estás pagando una comisión. En realidad son cinco cosas distintas, y ninguna reemplaza a la otra: la comisión del procesador, el IVA sobre esa comisión, el costo de ofrecer las cuotas, el costo de esperar la plata y las retenciones si te las hacen.

    Cuando se suman, el número sorprende. Con un margen del 20%, ofrecer 12 cuotas sin interés puede dejarte vendiendo a pérdida sin que lo notes. Esta herramienta te dice cuánto te queda de verdad y qué precio deberías cobrar para conservar tu margen.

    Poné tus números:

    Resolvia Tools

    Costo real de vender en cuotas

    Tu margen real

    — —
    —

    De cada venta de —, ¿a dónde va?

    Mercadería—
    Comisión—
    IVA sobre la comisión—
    Ofrecer cuotas—
    Esperar la plata—
    Te queda—

    Calculado con aranceles publicados por Mercado Pago · vigencia 08/2026 · verificado el 15/08/2026. Herramienta independiente de Resolvia: no está afiliada, patrocinada ni desarrollada por Mercado Pago.

    Margen real según modalidad

    Para conservar tu 30% de margen

    Deberías cobrar

    — —

    —

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    Datos actualizados al 15/08/2026 · Ver fuentes y metodología

    Fuentes

    • Aranceles — Mercado Pago, ayuda/26748. Vigencia 08/2026, verificado el 15/08/2026. Se publican como «% + IVA».
    • Costo de ofrecer cuotas — Mercado Pago, ayuda/870. Publicado para venta en Mercado Libre; se usa como referencia del costo financiero.
    • Tasa de referencia — BADLAR bancos privados, BCRA, 13/08/2026: 22,56% anual.

    Cómo se calcula

    Se suman cinco cosas distintas y ninguna reemplaza a la otra: la comisión del procesador, el IVA sobre esa comisión (no sobre el precio), el costo de ofrecer las cuotas, el costo de esperar la plata —interés simple, porque a 18 días hábiles componer sería precisión falsa— y las retenciones si las cargaste.

    El precio recomendado sale de despejar precio = costo / (1 − costos − margen). Si esa cuenta no da, la herramienta lo dice en vez de inventar un número.

    Qué NO está incluido

    • Retenciones de IIBB, IVA y Ganancias: dependen de tu provincia y de tu condición fiscal. Por eso el default es «no» y las cargás vos.
    • Otros procesadores (Payway, Fiserv, Getnet, Naranja X): no publican tablas abiertas y verificables, así que no figuran.
    • Comisión de marketplace: vender en Mercado Libre cobra aparte, entre 11,62% y 17,75%. Es otra cosa y no se suma acá.

    El resultado es una estimación con datos públicos. Tu liquidación real manda.

    El error que casi nadie suma: el IVA

    Mercado Pago publica sus aranceles con la leyenda «+ IVA». Eso significa que un 6,29% publicado son 7,61% reales: el 21% se calcula sobre la comisión, no sobre el precio de venta. Es una diferencia chica por operación y grande al final del mes.

    Ofrecer cuotas cuesta aparte

    Cuando el comprador paga «sin interés», el interés lo absorbe el vendedor. Ese costo se suma a la comisión, no la reemplaza. Según los valores publicados por Mercado Pago: 3 cuotas 8,40%, 6 cuotas 12,30%, 9 cuotas 15,70% y 12 cuotas 19,20%.

    Esperar la plata también cuesta

    Cobrar a 18 días hábiles baja el arancel, pero esa plata no la tenés hoy. La herramienta lo valúa con la BADLAR del BCRA, que es el rendimiento que no ganás mientras esperás. En la mayoría de los casos esperar conviene igual: el arancel baja más de lo que cuesta la espera.

    Qué no está incluido

    Las retenciones de IIBB, IVA y Ganancias dependen de tu provincia y de tu condición fiscal, así que el valor por defecto es cero y las cargás vos. Otros procesadores —Payway, Fiserv, Getnet, Naranja X— no publican tablas abiertas y verificables, así que no figuran. Y la comisión de vender en Mercado Libre es otra cosa: no se suma acá.

    El resultado es una estimación con datos públicos. Tu liquidación real manda.

    ¿Y si este costo estuviera en el precio antes de vender?

    En un diagnóstico de 45 minutos miramos tus ventas reales y vemos cuánto se llevan las cuotas en tu caso y qué parte de eso se puede pasar al precio. Es gratis, y si la respuesta es «con este volumen no te conviene cambiar nada», te lo decimos igual.

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  • Diagnóstico: ¿cuántos días funciona tu negocio sin vos?

    «Mi negocio depende de mí» es de esas frases que se dicen con media sonrisa, como si fuera un mérito. Pero se puede medir, y medirla incomoda: si mañana no aparecés, ¿cuánto aguanta? No cuánto sobrevive — cuánto funciona. La respuesta separa a quien tiene una empresa de quien tiene un empleo que además le da trabajo a otros.

    Tu negocio puede funcionar sin vos — respondé las preguntas

    medio díauna semanaun mes

    Respondé las siete preguntas para ver cuánto aguanta tu negocio si mañana no aparecés.

    Por qué la respuesta se mide en días

    «Depender del dueño» suena a defecto de carácter y no lo es. Es una propiedad medible del negocio, y la unidad natural es el tiempo: cuántos días puede seguir andando antes de que algo se trabe esperando una decisión tuya.

    Medio día significa que sos el negocio. Cinco días significa que tenés margen para enfermarte, pero no para tomarte vacaciones. Un mes significa que construiste algo que existe sin vos, y eso —además de ser más sano— es lo único que después se puede vender, delegar o hacer crecer.

    Los siete puntos donde se traba

    Ventas. Si sos el único que cierra, tu agenda es el techo del negocio. No importa cuánta demanda haya: no entra más de lo que entrás vos.

    Precios. Cuando el criterio para dar un descuento vive sólo en tu cabeza, nadie más puede responder «¿me hacés un precio?» sin consultarte. Es la traba más frecuente y la más fácil de destrabar: alcanza con escribir las reglas. Ayuda tener claro cuál es el margen real de cada cosa, que casi nunca es el que uno cree — eso se ve en la calculadora de precio de venta y margen real.

    Clientes. Si los importantes sólo hablan con vos, no son clientes del negocio: son tuyos. Es cómodo hasta el día que querés delegar, y ahí se nota que la relación no era transferible.

    Plata. Ser el único que puede pagar o revisar la caja parece control, y en parte lo es. Pero también significa que un viaje de una semana atrasa pagos, y que nadie más puede detectar un problema mientras todavía es chico.

    Procesos. «Está todo en mi cabeza» es la frase que garantiza que cada persona nueva tarde meses en ser útil, y que cada error se repita porque no quedó escrito cómo se evita.

    Decisiones. Si te consultan todo, el equipo no es lento: es prudente. Nadie decide cuando no sabe cuál es el criterio ni qué pasa si se equivoca.

    Números. El último y el más silencioso. Si sos el único que sabe si el mes viene bien, sos también el único que puede reaccionar a tiempo — y sólo cuando te sentás a mirar.

    La trampa de arreglar lo que ya funciona

    Casi todo el mundo empieza a delegar por lo que le resulta más fácil de explicar, que suele ser lo que ya estaba medio resuelto. Y el punto donde el negocio realmente se traba sigue igual.

    Por eso el diagnóstico marca los puntos en rojo por separado en vez de darte un puntaje único. Un negocio que tiene seis áreas resueltas y una en cero aguanta lo que aguanta la que está en cero: no hay promedio que valga cuando la cadena se corta en un eslabón.

    Qué se destraba primero

    Si tu punto rojo es…Lo primero que lo mueveEsfuerzo
    PreciosEscribir las reglas de descuento y los límitesBajo
    ProcesosGrabar en video cómo hacés las tres tareas más repetidasBajo
    NúmerosUn tablero que se actualice solo, aunque sea simpleMedio
    DecisionesDefinir qué puede resolver cada uno sin preguntar, y hasta qué montoMedio
    ClientesPresentar un segundo contacto en cada cuenta importanteMedio
    PlataUn segundo autorizado con tope y revisiónAlto
    VentasAlguien más vendiendo, con guion y con precios clarosAlto

    Los dos primeros se resuelven en una tarde y suelen sumar días enteros de autonomía. Los dos últimos son proyectos. Empezar por arriba no es conformismo: es orden.

    Lo que este diagnóstico no mide

    No mide si querés delegar. Hay dueños que disfrutan estar en todo y eso es una decisión legítima. Lo que no es legítimo es no saber cuánto cuesta.

    No mide la calidad de tu equipo. Un equipo excelente puede seguir dependiendo de vos si nunca le dijiste cuál es el criterio.

    No es un puntaje comparable con otros negocios. Es un espejo del tuyo, y su único uso es decidir por dónde empezar.

    De dónde salen los días que ganás

    Casi todo lo que aparece en rojo tiene la misma forma: información que existe sólo en tu cabeza o sólo en tu pantalla. Precios, criterios, estado de las cuentas, cómo se hace cada cosa. Un negocio que sabe pensar es, sobre todo, un negocio donde esa información está en un lugar donde otro la puede usar sin llamarte.

    Es la misma lógica aplicada al tiempo diario en vez de a la dependencia: cuánto perdés al día haciendo lo que un sistema podría hacer por vos. Primero se mide, después se decide, y recién al final se automatiza.

    ¿Querés saber qué punto destrabar primero?

    En un diagnóstico de 45 minutos miramos tu caso concreto y salimos con el orden: qué mueve más días con menos esfuerzo en tu negocio y no en general. Es gratis, y si la respuesta es «esto lo resolvés vos sin contratar nada», te lo decimos igual.

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  • Calculadora de punto de equilibrio: cuánto vender para no perder

    Hay un número que casi ningún dueño de negocio tiene a mano y que cambia todas las decisiones: cuánto tenés que vender para no perder. No para ganar bien. Para quedar en cero. Debajo de ese número, cada mes que abrís la persiana te cuesta plata.

    Punto de equilibrio — unidades por mes
    En pesos facturados—
    Margen de contribución—
    Cada unidad aporta—
    El día del mes en que dejás de perder —

    cubriendo costos fijos ganancia tuya

    Margen de seguridad—
    Resultado del mes—
    Faltan / sobran—

    Cuándo tus ingresos alcanzan a tus costos

    Los primeros clientes del mes no son tuyos

    Esta es la forma más útil de entenderlo, y no aparece en los manuales.

    El alquiler, los sueldos, la luz y el contador se pagan igual vendas mucho o poco. Así que lo que facturás al principio del mes no va a tu bolsillo: va a tapar ese agujero. Recién cuando lo tapaste del todo, lo que entra empieza a ser tuyo.

    Por eso la calculadora te dice qué día del mes pasás de una cosa a la otra. Un negocio que cubre sus costos el día 12 y otro que los cubre el día 27 pueden facturar lo mismo y no se parecen en nada: el primero tiene dieciocho días de ganancia y el segundo tiene tres, y cualquier semana floja lo manda a pérdida.

    La cuenta, en tres líneas

    Margen de contribución es lo que deja cada unidad después de pagar lo que costó producirla o comprarla: precio menos costo variable. Si vendés a $15.000 algo que te cuesta $9.000, cada unidad aporta $6.000 al agujero de los costos fijos.

    Punto de equilibrio es cuántas de esas unidades hacen falta para taparlo: costos fijos dividido margen de contribución. Con $1.200.000 de costos fijos y $6.000 de aporte por unidad, son 200 unidades.

    Margen de seguridad es cuánto podés caer antes de entrar en pérdida. Si vendés 260 y necesitás 200, tenés un 23% de colchón. Si vendés 210, tenés 5%, y eso no es un negocio rentable: es un negocio que todavía no perdió.

    Si tu margen de contribución es…Por cada $100.000 de costos fijos necesitás facturar…
    10% del precio$1.000.000
    20% del precio$500.000
    30% del precio$333.333
    40% del precio$250.000
    50% del precio$200.000

    Mirá la primera fila y la última. Con margen del 10% cada peso de costo fijo te obliga a facturar diez. Con 50%, dos. Por eso subir un poco el margen mueve el punto de equilibrio mucho más que recortar gastos, y casi siempre se intenta al revés.

    Tres formas de bajarlo, en orden de efecto

    Subir el precio. Es la palanca más fuerte y la que más miedo da. Un aumento del 10% en el precio, con el costo variable quieto, puede bajar el punto de equilibrio un 20% o más, porque el aumento entra entero al margen de contribución. Antes de moverlo conviene saber cuál es tu margen real —que casi nunca es el que uno cree—: eso lo mirás en la calculadora de precio de venta y margen real.

    Bajar el costo variable. Negociar con el proveedor, comprar por volumen, reducir el desperdicio. Efecto directo, pero suele haber poco espacio.

    Recortar costos fijos. Es lo primero que todos intentan y lo que menos mueve la aguja, porque los costos fijos grandes —alquiler, sueldos— son justamente los que no se pueden tocar rápido. Sirve, pero es la tercera palanca, no la primera.

    Lo que esta cuenta no ve

    No sabe de estacionalidad. Un punto de equilibrio mensual promedio esconde que en enero vendés la mitad. Si tu negocio tiene temporada, calculalo por mes malo, no por mes promedio.

    Trata todos tus productos como uno solo. Si vendés cosas con márgenes muy distintos, el punto de equilibrio depende de cuál vendas, no sólo de cuánto. Un mes con mucha venta de lo que menos deja puede cerrar peor que un mes flojo de lo que más deja.

    No incluye tu sueldo. Si no te estás pagando, tu costo fijo real es mayor que el que pusiste, y el punto de equilibrio también. Es el error más común y el más caro: un negocio que “cubre los costos” pero no paga a su dueño está financiándose con tu trabajo.

    Por qué esto debería mirarse solo

    El punto de equilibrio no es un número que se calcula una vez: cambia cada vez que cambia un costo, un precio o un proveedor. Calcularlo a mano una vez al año es tenerlo desactualizado trescientos sesenta y cuatro días.

    Un negocio que sabe pensar no necesita que el dueño abra una planilla para saber si este mes va bien: el sistema ya conoce los costos, las ventas y el margen de cada cosa, y puede avisar cuando el mes viene para atrás mientras todavía se puede hacer algo. Es la misma lógica aplicada al tiempo en vez de a la plata: cuánto perdés al día haciendo lo que un sistema podría hacer por vos.

    ¿Y si supieras esto todos los días, sin calcularlo?

    En un diagnóstico de 45 minutos miramos tus números reales y vemos cuáles de estas cuentas tu negocio ya podría estar haciendo solo. Es gratis, y si la respuesta es «todavía no te conviene automatizar esto», te lo decimos igual.

    Pedir el diagnóstico gratuito

  • Calculadora de precio de venta y margen real (con IVA)

    Ponés el costo, decidís cuánto querés ganar y sale el precio. Pero antes conviene resolver una confusión que en la mayoría de los negocios cuesta plata todos los días: no es lo mismo recargar 30% sobre el costo que ganar 30% del precio. Con los mismos números, una cosa te deja 30% y la otra 23%.

    Precio final al público —
    Precio sin IVA—
    IVA—
    Ganás por unidad—
    Lo que creés que ganás vs. lo que ganás
    Recargo sobre el costo—
    Margen real sobre el precio—
    1 venta—
    100 ventas—
    1.000 ventas—

    Las dos formas de decir «gano treinta por ciento»

    Recargo sobre el costo. Comprás a $10.000, le sumás 30%, vendés a $13.000. Ganás $3.000. Pero esos $3.000 sobre un precio de $13.000 son 23,1%, no 30%.

    Margen sobre el precio. Querés que $3 de cada $10 que entran sean tuyos. Entonces el precio no es costo más 30%: es costo dividido 0,70. Comprás a $10.000 y vendés a $14.286. Ahí sí ganás 30%.

    La diferencia entre las dos formas son $1.286 por unidad. Sobre cien unidades, $128.571 que alguien decidió no cobrar sin darse cuenta. No es un error de cálculo: es un error de definición, y por eso sobrevive años sin que nadie lo note.

    Tabla de conversión: qué recargo necesitás para el margen que querés

    Si querés ganar…Recargá sobre el costo…La cuenta es…
    10% del precio11,1%costo ÷ 0,90
    20% del precio25,0%costo ÷ 0,80
    25% del precio33,3%costo ÷ 0,75
    30% del precio42,9%costo ÷ 0,70
    40% del precio66,7%costo ÷ 0,60
    50% del precio100%costo ÷ 0,50

    Leído al revés, que es como suele aparecer en la vida real: si venís recargando 50% sobre el costo, tu margen es 33,3%. Si recargás 100%, es 50%. La regla es margen = recargo ÷ (1 + recargo), y explica por qué casi todo el mundo cree ganar más de lo que gana.

    Y el IVA, ¿dónde entra?

    Después de todo esto, no antes. El margen se calcula sobre el precio sin IVA, porque el IVA no es tuyo: lo cobrás y lo depositás. Si vendés a $14.286 más 21%, el precio final es $17.286, pero tu margen sigue siendo el 30% de $14.286. Calcular el margen sobre el precio con IVA es la segunda forma más común de creer que ganás más de lo que ganás.

    Lo que un descuento del 10% se lleva de verdad

    Acá está la segunda cuenta que conviene tener a mano, porque el descuento no sale del precio: sale de la ganancia, que es una porción mucho más chica.

    Con 30% de margen, un 10% de descuento no te saca un 10% de nada. Te saca un tercio de la ganancia. Y para volver a la misma plata que ganabas antes no necesitás vender un 10% más: necesitás vender un 50% más.

    Tu margenCon 10% de descuento queda…Ganancia que perdésUnidades extra para empatar
    20%11,1%50%+100%
    30%22,2%33%+50%
    40%33,3%25%+33%
    50%44,4%20%+25%

    Por eso «hacele un diez» es la frase más cara de un mostrador. No es que esté siempre mal —a veces cerrar la venta vale exactamente eso—, pero conviene saber que estás resignando un tercio de lo que ese producto te iba a dejar, y no una décima parte.

    Tres cosas que esta cuenta todavía no sabe

    No incluye tus costos fijos. El margen que ves es sobre el costo del producto. El alquiler, los sueldos y la luz salen de ese margen, no de otro lado. Un 30% puede ser excelente o insuficiente según cuántas unidades vendas por mes.

    No incluye lo que cuesta vender. Comisión de la plataforma, del medio de pago, el envío, el empaque. Una parte del precio se va antes de que veas la plata: sumala al costo, no la descuentes del margen mentalmente. Y si además manejás depósito y reparto, el costo real de cada unidad incluye cosas que no están en la factura del proveedor — eso lo miramos en gestión para distribuidoras.

    No sabe si tu costo está actualizado. El error más caro no es calcular mal el margen: es calcularlo bien sobre un costo de hace tres meses. Con precios que se mueven, un margen del 30% sobre un costo viejo puede ser un margen del 5% real.

    La pregunta que importa

    No es «cuánto tengo que cobrar». Es por qué tenés que sentarte a calcularlo.

    Un negocio que sabe pensar no necesita que el dueño abra una calculadora cada vez que cambia un costo: el sistema ya sabe cuánto costó, cuánto se vendió, con qué margen salió cada cosa y cuáles son los productos que parecen rentables y no lo son. La cuenta es la misma. Lo que cambia es si alguien tiene que hacerla a mano o si aparece sola cuando hace falta.

    Es la misma lógica aplicada al tiempo en vez de al margen: cuánto perdés al día haciendo lo que un sistema podría hacer por vos. Primero se mide, después se decide, y recién al final se automatiza.

    ¿Y si esta cuenta no la tuvieras que hacer vos?

    En un diagnóstico de 45 minutos miramos tus números reales y vemos cuáles de estas decisiones tu negocio ya podría estar tomando solo. Es gratis, y si la respuesta es «todavía no te conviene automatizar esto», te lo decimos igual.

    Pedir el diagnóstico gratuito

  • Cuánto tiempo perdés al día haciendo lo que un sistema podría hacer por vos

    Cuánto tiempo perdés al día haciendo lo que un sistema podría hacer por vos

    Por César Ochoa — Fundador de ResolvIA · Río Gallegos, Santa Cruz


    Antes de hablar de tecnología, hacemos matemática.

    Una hora al día respondiendo los mismos mensajes de WhatsApp.
    Una hora al día anotando turnos en una agenda o en una planilla.
    Una hora al día haciendo seguimiento de clientes que quedaron pendientes.

    Tres horas. Todos los días. En tareas que un sistema puede hacer mientras dormís.

    Tres horas diarias son novecientas horas al año. Son treinta y siete días. En cinco años, son ciento ochenta y cinco días — seis meses de tu vida — gastados en tareas repetitivas que no requieren tu criterio, tu experiencia ni tu presencia.

    Eso no es emprender. Es una trampa.


    El problema invisible de los negocios que funcionan bien

    El peor momento para detectar ineficiencias en un negocio es cuando el negocio está andando mal. Ahí todos miran para adentro.

    El mejor momento es cuando el negocio está andando bien. Porque cuando una empresa crece, los cuellos de botella crecen con ella.

    El centro de estética que pasó de veinte a cuarenta clientes semanales de repente tiene el doble de turnos para coordinar, el doble de mensajes para responder, el doble de seguimientos para hacer. Y la dueña sigue siendo una sola.

    El contador que sumó tres clientes nuevos tiene más información para procesar, más recordatorios para enviar, más reuniones para agendar. Y sus horas siguen siendo veinticuatro.

    El crecimiento sin automatización no es crecimiento. Es presión acumulada.


    Cómo plantear bien el problema

    Soy matemático de formación. Di clases más de diez años. Y la primera cosa que aprendés en matemática es que un problema bien planteado se resuelve solo a la mitad.

    Cuando hago un diagnóstico con un cliente, no empiezo preguntando qué quiere. Empiezo preguntando cuánto pierde.

    ¿Cuántos mensajes de WhatsApp respondés por día que tienen exactamente la misma respuesta?
    ¿Cuántos minutos tardás en confirmar un turno que podría confirmarse automáticamente?
    ¿Cuántas veces por semana buscás información en tu cabeza que debería estar en un sistema?

    Esas preguntas son de matemática, no de tecnología. Y cuando aparecen los números, la decisión de automatizar deja de ser una cuestión de “modernizarse” y pasa a ser una cuestión de rentabilidad pura.


    El cuello de botella que nadie ve

    En casi todos los negocios que diagnosticamos, el cuello de botella principal no está donde el dueño cree.

    El dueño dice: “necesito un sistema de turnos”.
    Nosotros preguntamos: “¿cuántos turnos no confirmados te cancelan a último momento?”
    El dueño dice: “muchos”.
    Nosotros preguntamos: “¿les mandás recordatorio el día anterior?”
    El dueño dice: “a veces, cuando me acuerdo”.

    El problema no es el sistema de turnos. El problema es el recordatorio automático. Sin ese recordatorio, un sistema de turnos no cambia nada — solo mueve el problema de una planilla a una pantalla.

    Eso es separar variables. Ver la estructura antes que los síntomas.

    Un sistema bien planteado resuelve el problema real, no el síntoma que el dueño describe cuando lo llaman.


    Tres tareas que casi todo negocio podría automatizar hoy

    No hay que empezar con inteligencia artificial ni con sistemas complejos. Hay tres puntos de entrada que aplican a casi cualquier comercio o profesional independiente:

    1. Respuesta automática de WhatsApp
    El ochenta por ciento de los mensajes que recibe un negocio son preguntas repetitivas. Horario, precio, disponibilidad, dirección. Esos mensajes no necesitan tu criterio. Necesitan una respuesta rápida y correcta, a cualquier hora.

    2. Recordatorios de turno automáticos
    Un mensaje automático veinticuatro horas antes del turno reduce las ausencias entre un treinta y un cincuenta por ciento en la mayoría de los casos que medimos. Es tiempo recuperado y dinero no perdido.

    3. Registro de clientes con historial
    Cuándo fue la última vez que vino. Qué servicio tomó. Si tiene alguna indicación especial. Esa información existe en la cabeza del dueño o en un cuaderno. En un sistema, se accede en tres segundos y permite atención personalizada sin esfuerzo adicional.

    Estas tres cosas no requieren una inversión de miles de dólares ni meses de implementación. Requieren un diagnóstico de cuarenta y cinco minutos para saber cuál de las tres es el cuello de botella principal.


    La matemática de la automatización

    Hagamos el cálculo para un caso concreto.

    Un centro de estética atiende cuarenta clientes semanales. De esos, cuatro o cinco no confirman ni cancelan el turno — simplemente no aparecen. A un valor promedio de dos mil pesos por turno, eso son ocho mil o diez mil pesos por semana en huecos que podrían haberse llenado.

    En un mes, cuarenta mil pesos.
    En un año, cuatrocientos ochenta mil pesos.

    El costo de un sistema con recordatorios automáticos: entre doscientos y cuatrocientos dólares de inversión inicial. Más una suscripción mensual menor a cien dólares.

    El retorno se mide en semanas, no en años.

    Eso no es modernización. Es matemática pura.


    Por qué muchos negocios no automatizan todavía

    Hay tres razones concretas que escuchamos seguido:

    “No sé por dónde empezar.” El mercado de software está lleno de opciones y de vendedores que prometen todo. Sin criterio para comparar, la decisión se posterga indefinidamente.

    “Me parece caro.” Comparado con qué. Si el análisis no incluye lo que cuesta no automatizar, la comparación está incompleta. Un sistema que te devuelve cuatro horas semanales tiene un valor que muy pocas inversiones igualan.

    “No tengo tiempo para implementarlo.” Este es el más común. Y el más paradójico: la persona que más necesita automatizar es la que menos tiempo tiene para hacerlo.

    Por eso el diagnóstico gratuito existe. En cuarenta y cinco minutos identificamos el cuello de botella, calculamos el costo de no resolver, y diseñamos un plan de implementación que empieza a funcionar antes de que el cliente tenga que “aprender un sistema nuevo”.


    El primer paso

    Si terminaste de leer esto y reconociste tu negocio en alguna parte, el próximo movimiento es simple.

    Cuarenta y cinco minutos. Una videollamada. Sin compromiso.

    Al final de esa conversación, sabés exactamente cuánto tiempo y dinero estás perdiendo hoy, y qué se puede hacer para recuperarlo.

    Si el problema se puede resolver, se resuelve.

    → Agendá tu diagnóstico gratuito en resolvia.online
    → WhatsApp: +54 11 7656-1032


    ResolvIA — Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina
    Software a medida + IA aplicada para comercios, profesionales y empresas de la Patagonia

  • Por qué el mejor software para tu negocio en Santa Cruz viene de Santa Cruz

    Por qué el mejor software para tu negocio en Santa Cruz viene de Santa Cruz

    Por César Ochoa — Fundador de ResolvIA · Río Gallegos, Santa Cruz


    El software en Santa Cruz tiene un problema. Cuando un comercio en Río Gallegos contrata una consultora de Buenos Aires, pasan tres cosas casi siempre.

    Primera: la reunión de diagnóstico dura veinte minutos. El consultor anota, asiente, y te manda un presupuesto en PDF que parece hecho con buscar y reemplazar.

    Segunda: la implementación se hace a distancia. Cualquier ajuste implica un ticket, una espera, y una factura adicional.

    Tercera: a los seis meses, si algo no funciona como esperabas, el consultor ya tiene otros diez clientes y vos sos el de Santa Cruz que llama desde lejos.

    No digo que todas las consultoras de otras provincias sean malas. Digo que el modelo no está diseñado para negocios chicos en la Patagonia.


    El problema de resolver desde lejos

    Hay una diferencia entre entender un problema y haberlo visto de cerca.

    Soy César Ochoa. Matemático de formación, profesor de matemática más de diez años, y fundé una constructora en Santa Cruz durante tres años. Hoy construyo software con inteligencia artificial desde Río Gallegos.

    Ese recorrido me dio algo que no se aprende en ningún MBA: entiendo cómo funciona un negocio chico en la Patagonia. Sé lo que significa abrir un comercio en una ciudad donde los proveedores demoran semanas, donde los clientes conocen al dueño por nombre, y donde un problema operativo no tiene margen para tardar en resolverse.

    Cuando hago un diagnóstico de cuarenta y cinco minutos con una dueña de centro de estética en Río Gallegos, no estoy aplicando un protocolo genérico. Estoy mirando su problema con los mismos ojos con los que yo miré los míos durante años.

    Eso no lo da la distancia.


    La Ley 3.616 y lo que significa para las empresas de la provincia

    Santa Cruz tiene una ley que pocas personas conocen bien: la Ley 3.616 obliga a las grandes empresas —mineras, petroleras, contratistas del Estado— a cubrir al menos el 50% de sus contrataciones con proveedores locales registrados.

    Eso significa que si una empresa santacruceña necesita software, tiene razones legales y económicas concretas para contratar a un proveedor de la provincia antes que a uno de afuera.

    ResolvIA está inscripta en el RUPAE como proveedor santacruceño. Tenemos sede física en Río Gallegos. Podemos ir a las instalaciones del cliente. Podemos firmar contrato en la ciudad.

    No somos un domicilio de papel en Buenos Aires con una dirección de coworking.


    Presencia física cuando importa

    Hay problemas que no se resuelven por videollamada.

    Cuando implementamos una app para una institución con tres sedes en Santa Cruz, estuvimos presentes. Cargamos los datos iniciales. Nos aseguramos de que el sistema funcionara desde el primer día sin que el cliente tuviera que aprender a usarlo en frío.

    Eso es lo que llamamos “listo para operar desde el día uno”. No una demo. No un tutorial. Un sistema que ya tiene los datos del negocio cargados y funciona cuando el cliente lo abre por primera vez.

    Eso requiere presencia. Y presencia, desde Buenos Aires, cuesta más de lo que parece o simplemente no existe.


    Software que entiende la escala real de la Patagonia

    Los negocios de Santa Cruz no son los mismos que los de Capital Federal.

    Un centro de estética en Río Gallegos no tiene equipo de IT. No tiene gerente de operaciones. Tiene a la dueña, que hace de todo: atiende clientes, administra turnos, responde WhatsApp, cobra, y todavía tiene que actualizar una planilla a las once de la noche.

    El software que le sirve a ese negocio no es el mismo que sirve a una cadena de salones con cien empleados.

    En ResolvIA construimos para la escala real. Nuestra plataforma Regestión, por ejemplo, tiene seis configuraciones diferentes según el rubro: estética, odontología, kinesiología, nutrición, psicología, medicina. No es una solución genérica que el cliente tiene que adaptar. Es una solución que ya viene adaptada a su rubro.

    La diferencia parece pequeña. En la práctica, es la diferencia entre un sistema que la dueña usa desde el primer día y uno que termina abandonado a los tres meses.


    Lo que no somos

    No somos una agencia de diseño web que de repente “hace aplicaciones con IA”.

    No somos una consultora que subcontrata el desarrollo en otro continente y le pone su logo encima.

    No somos una empresa que vende licencias de software genérico renombrado.

    Construimos nuestros propios productos. Hoy tenemos más de veinte en producción o desarrollo activo. Cada uno nació de un problema real, no de una tendencia de mercado.

    La tecnología está barata. El criterio sigue siendo caro. Lo que vendemos no es IA. Es criterio aplicado.


    Por qué Patagonia primero

    Hay emprendedores que salen de la Patagonia a buscar el mercado en Buenos Aires o en el exterior. Lo entiendo. La lógica parece clara: más mercado, más oportunidades.

    Pero yo tomé la decisión contraria. Patagonia primero.

    No porque el mercado sea más fácil. Sino porque es donde entiendo los problemas. Es donde puedo estar presente físicamente. Es donde la proximidad con el cliente es una ventaja real, no una limitación.

    Santa Cruz tiene mineras, petroleras, comercios, instituciones educativas, fuerzas de seguridad, municipios. Todos con problemas operativos concretos. Todos con presupuesto para resolverlos. Y casi ninguno con un proveedor de software local que entienda su escala.

    Ese espacio es el que ResolvIA está ocupando.


    El diagnóstico gratuito de software en Santa Cruz: por dónde empezar

    Si tenés un negocio en Santa Cruz y sentís que estás perdiendo tiempo en tareas que debería hacer un sistema, el primer paso es una conversación de cuarenta y cinco minutos.

    No una presentación de ventas. Un diagnóstico real: separamos las variables, identificamos el cuello de botella, y al final de la llamada sabés exactamente qué está fallando en tu operación y qué se puede resolver.

    A veces la respuesta es “todavía no necesitás automatizar esto”. Y te lo digo igual.

    Si el problema se puede resolver, se resuelve. Hay un matemático mirando tu problema.

    → Agendá tu diagnóstico gratuito en resolvia.online
    → WhatsApp: +54 11 7656-1032


    ResolvIA — Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina
    Software a medida + IA aplicada para comercios, profesionales y empresas de la Patagonia

  • 20 productos propios: lo que tres años de IA aplicada construyeron desde Santa Cruz

    20 productos propios: lo que tres años de IA aplicada construyeron desde Santa Cruz

    Por César Ochoa — Fundador de ResolvIA · Río Gallegos, Santa Cruz


    Cuando alguien escucha “empresa de IA en Río Gallegos”, la primera reacción suele ser escepticismo.

    Es comprensible. El mercado de tecnología en Argentina está concentrado en Buenos Aires, Córdoba y Rosario. La Patagonia, en el imaginario colectivo, es un lugar de recursos naturales, no de desarrollo tecnológico.

    Lo que voy a describir en este artículo no es una promesa ni una proyección. Son hechos verificables: más de veinte productos en producción o desarrollo activo, construidos en tres años desde Río Gallegos, con clientes reales en la Patagonia.

    No es lo que planeamos tener. Es lo que ya tenemos.


    De dónde viene esto

    En 2021 era matemático y docente. Había dado clases más de diez años. Fundé una academia de matemática en Santa Cruz que funcionó durante varios años.

    Entre 2023 y 2026 operé una constructora. Trabajé todos los sistemas: steel framing, SIP, premoldeado, contenedores, autoconstrucción. Diseñé, coticé, construí.

    En algún punto de ese recorrido entendí algo: en todos esos trabajos estaba haciendo lo mismo. Agarraba un problema. Lo miraba. Encontraba la estructura. Y lo resolvía.

    La matemática era el método. La construcción era el campo. Pero lo que me movía era resolver.

    Cuando llegué a la inteligencia artificial, descubrí dos cosas que no tenía antes: la posibilidad de resolver sin depender de proveedores ni empleados, y la posibilidad de generar impacto a escala. Una casa ayuda a una familia. Una app bien hecha ayuda a cientos al mismo tiempo.

    Eso cambió todo.


    El portafolio: qué construimos y para quién

    Regestión — gestión integral para salud

    Plataforma de gestión para centros de salud y profesionales independientes. Seis configuraciones por nicho: estética, odontología, kinesiología, nutrición, psicología, medicina.

    Incluye asistente de WhatsApp conversacional (Valentina), sistema de expedientes con IA (Sofi), y recordatorios automáticos de turno.

    Hoy con piloto activo en centro de estética en Río Gallegos. El piloto no es una prueba: es un cliente real que opera el sistema todos los días.


    Refiel — constructor de ecosistemas digitales

    Plataforma para crear comunidades y ecosistemas digitales en seis verticales: espiritual, salud, ventas, educación, marketplace y planes.

    Sirve a coaches, instructores, líderes de comunidades, profesionales que construyen audiencias y necesitan un espacio propio fuera de redes sociales.

    URL: resolvia.online/refiel


    REwsp — asistente de IA para WhatsApp

    El producto que más crece. Una aplicación que conecta un asistente de IA al WhatsApp del usuario para responder automáticamente los mensajes repetitivos.

    El asistente se llama Renata. Responde con información real del negocio, filtra contactos, avisa al usuario solo cuando hay algo importante, y puede agendar turnos. Funciona con timing natural — no responde instantáneamente como un bot obvio, sino con demoras configuradas para que la experiencia sea fluida.

    Está disponible desde USD 18 por mes, con planes según el volumen de conversaciones.

    Lo usamos nosotros mismos: el número principal de ResolvIA (+54 11 7656-1032) ya funciona con Renata. Quien escribe a ResolvIA experimenta el producto antes de comprarlo.

    URL: resolvia.online/rewsp


    REducativa — plataforma para instituciones educativas

    Sistema integral de gestión escolar. Desarrollado inicialmente para una institución con tres sedes en Santa Cruz, hoy disponible para otras instituciones de la provincia.

    Cubre gestión de alumnos, comunicación interna, seguimiento académico y administración de múltiples sedes desde un mismo panel.

    URL: resolvia.online/app-para-escuelas


    REdistribuye — gestión para distribuidoras

    Sistema para empresas de distribución que trabajan con vendedores en campo. Piloto activo con empresa distribuidora de la Patagonia.


    REauto Santa Cruz — marketplace de autos

    Plataforma de compraventa de vehículos usados para el mercado santacruceño. Operativa.

    URL: reauto.vercel.app


    REleo — lectura temprana para chicos

    Aplicación de lectura temprana para chicos de cero a seis años, basada en el método Glenn Doman. Canal de YouTube activo con gameplay.

    URL: releo-sable.vercel.app


    REsolmap y REsoleads — prospección con datos

    REsolmap recopila datos de comercios y negocios desde Google Maps. REsoleads organiza esos datos en un sistema de gestión de leads.

    Combinados forman la base del Pack Prospecting, orientado a equipos de venta que necesitan prospectar en zonas geográficas específicas.


    REconstruyo — plataforma integral para la construcción

    Nació de tres años operando una constructora en Santa Cruz. Es la herramienta que hubiera querido tener cuando estaba en obra.

    REconstruyo reúne en un solo lugar todo lo que necesita una constructora o un profesional del sector: Modulador SIP con diseño 2D/3D y cómputo de materiales por sistema constructivo (tradicional, steel framing, SIP, premoldeado, madera, contenedores), calculador de materiales comparativo entre sistemas, diagrama de Gantt para planificación y seguimiento de obra, seguimiento de procesos constructivos por etapas, y un consejero virtual que responde consultas técnicas con contexto real del proyecto.

    No es una herramienta genérica de gestión de proyectos. Es una plataforma pensada para quien entiende que una obra mal planificada se paga dos veces.


    La lógica detrás del portafolio

    Alguien que mira esta lista podría pensar: demasiados productos, demasiados rubros, falta foco.

    La lectura correcta es otra.

    Cada producto nació de un problema real que identificamos en la Patagonia. Regestión nació porque los profesionales de salud en Río Gallegos no tienen sistemas adaptados a su escala. REducativa nació porque las instituciones educativas de la provincia tampoco. REsolmap nació porque los vendedores que prospectan en campo no tienen herramientas pensadas para el mercado local.

    No construimos por construir. Construimos porque el problema estaba ahí.

    Y cada producto comparte una arquitectura común: todos pueden conectarse con REwsp como capa de comunicación. Eso no es casualidad. Es diseño.

    El objetivo a mediano plazo es que los productos del ecosistema se conecten entre sí, de forma que el cliente que empieza con REwsp pueda escalar a Regestión, a Refiel, o a una solución a medida, sin tener que empezar desde cero.


    Por qué esto importa para los negocios de Santa Cruz

    El mercado de software en Argentina tiene dos extremos.

    En un extremo: soluciones genéricas internacionales (Salesforce, HubSpot, plataformas SaaS de Estados Unidos) que no están pensadas para un centro de estética en Río Gallegos con seis empleados y cero equipo de IT.

    En el otro extremo: consultoras de Buenos Aires que desarrollan a medida pero sin entender la escala ni la dinámica de un negocio patagónico.

    ResolvIA está en el medio, con ventaja en los dos sentidos.

    Tenemos productos propios ya desarrollados, lo que reduce el costo y el tiempo de implementación. Y tenemos presencia local, lo que permite diagnóstico real, acompañamiento en la implementación, y soporte sin depender de diferencias horarias ni colas de atención.

    No es el tamaño lo que nos diferencia. Es la combinación de criterio técnico y contexto local.


    Tres años. Más de veinte productos. Cero humo.

    No tenemos rondas de inversión. No tenemos oficina en Puerto Madero.

    Tenemos productos que funcionan, clientes reales que los usan, y un modelo que se sostiene en resolver problemas concretos con tecnología bien aplicada.

    La tecnología está barata. El criterio sigue siendo caro.

    Si tenés un negocio en Santa Cruz y querés saber si alguno de estos productos puede resolver algo concreto en tu operación, el primer paso es una conversación de cuarenta y cinco minutos.

    Sin compromiso. Sin presentación de ventas.

    Un diagnóstico real.

    → resolvia.online
    → WhatsApp: +54 11 7656-1032

    Si se puede resolver, se resuelve.


    ResolvIA — Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina
    Software a medida + IA aplicada para comercios, profesionales, empresas, mineras e instituciones de la Patagonia