Cuánto comprar es la decisión que llena o vacía un depósito. Liquidar el stock parado resuelve el episodio. Si no cambia la forma de comprar, el depósito se vuelve a llenar en un año con productos distintos. Estas son las cuatro trampas que lo llenan, y son todas razonables en el momento en que se caen.
Índice del artículo8 en total
Trampa 1: comprar mirando el hueco
El pedido se arma caminando el local y viendo qué falta. Es el método más natural y el que más stock parado produce, porque un hueco no significa que el producto se venda: significa que hay menos unidades que antes. Un artículo del que compraste doce y vendiste dos deja un hueco chiquito y una montaña en el fondo.
El reemplazo no es complicado: antes de armar el pedido, mirá qué se vendió de verdad en los últimos noventa días. El hueco te dice dónde poner; las ventas te dicen cuánto.
Trampa 2: la bonificación por volumen
«Llevando doce te hago 15%.» Con margen del 35%, ese 15% suena a regalo. La cuenta que falta es cuánto tiempo vas a tener esas doce unidades encima. Si vendés dos por mes, son seis meses de plata inmovilizada para ganar un 15% por única vez, y esos seis meses tienen su propio costo.
La regla simple: la bonificación conviene cuando el volumen extra se vende dentro del plazo que le darías a ese producto igual. Si te obliga a duplicar los meses de stock, el descuento lo estás pagando vos en cuotas.
Trampa 3: el pedido mínimo
El proveedor no despacha menos de cierta cantidad, y ahí entra el producto que necesitabas junto con cinco que no. Es la trampa más difícil porque no depende de vos, pero tiene salidas: juntar el pedido con otro comercio del rubro, negociar el mínimo con historial de compras, o aceptar el costo del flete de un pedido chico, que casi siempre es más barato que seis meses de stock inmovilizado.
Trampa 4: la corazonada
«Esto se va a vender.» A veces es cierto y es parte del oficio. El problema no es probar productos nuevos: es probarlos en cantidad y sin fecha de revisión. Una prueba se hace con lo mínimo que el proveedor despache y con una fecha puesta: si en sesenta días no se movió, no se repone. Sin esa fecha, la corazonada se convierte en inventario y nadie vuelve a discutirla.
Hacé la cuenta con tus números
Tengo mercadería que no vendo y no sé cuánta plata es
Calculadora de stock parado. Cuánta plata tenés inmovilizada y qué productos concentran el problema.
Abrir la calculadora
Los tres números antes de cada pedido
No hace falta un sistema para esto. Antes de mandar la orden, por cada artículo importante: cuánto vendiste en noventa días, cuánto tenés hoy y cuánto tarda en llegar la reposición. Si lo que tenés cubre más días de los que tarda en llegar más un colchón razonable, no compres, por más buena que esté la oferta.
Con hacerlo sobre los treinta artículos que más plata mueven ya cambia el resultado. El resto del catálogo se puede seguir comprando por costumbre sin que duela demasiado.
Preguntas frecuentes
¿No pierdo ventas comprando menos?
Podés perder alguna, y por eso el colchón existe. Lo que este método evita no es tener stock: es tener stock de lo que no se vende mientras falta lo que sí.
¿Cada cuánto conviene comprar?
Más seguido y en menor cantidad casi siempre baja el stock inmovilizado, y el límite lo pone el costo del flete y el pedido mínimo. Vale la pena hacer esa cuenta con el proveedor.
¿Y con los proveedores que tardan mucho?
Ahí el colchón tiene que ser más grande, y ese costo es parte de lo que te cuesta ese proveedor. Ponerlo en números suele ser el mejor argumento para negociar o para buscar un segundo.
Medí el punto de partida
Antes de cambiar cómo comprás conviene saber de dónde salís: la calculadora de stock parado te da los días de stock de hoy y cuánta plata tenés frenada. Dentro de tres meses, la misma cuenta te dice si el cambio funcionó. El resto del método está en la guía de stock parado.
Si el problema se repite todos los años
Una cuenta te dice cuánto tenés frenado. No te dice por qué se frenó, y eso casi nunca es un producto: es que las compras se deciden de memoria, que nadie mira la rotación hasta que falta plata para pagarle al proveedor, y que el dato vive en la cabeza del dueño en vez de estar a la vista. En Resolvia armamos sistemas para que ese número esté siempre visible y la decisión de comprar deje de depender de la memoria.
¿Seguís sin saber qué producto te frena la plata?
Contanos cómo llevás hoy el stock y lo miramos con tus números.
Escribinos por WhatsAppTe contesta César, al +54 9 2966 21-8073. Sin compromiso.César OchoaFundador de ResolviaEscribe en Resolvia sobre cómo ordenar un negocio con números y sistemas. Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina.
